2.2. ORÍGENES Y FILOSOFÍA

En los años 70, el arquitecto Christopher Alexander se cuestionó si había una base objetiva para medir la calidad de un diseño arquitectónico, es decir, si existía alguna forma de identificar qué es lo que hace a un diseño ser bueno o malo. Tras observar edificios, ciudades, calles, etc., descubrió  que las construcciones de calidad tenían cosas en común que permitían alcanzar lo que él denominó la “cualidad sin nombre” (Quality Without a Name ó QWAN), una característica o algo que no podemos identificar y que determina la calidad del objeto estudiado. Para aclarar esta definición, podemos utilizar un ejemplo tomado también de la obra de Alexander:

“Si nos fijamos en las construcciones de una determinada zona rural, observaremos que todas ellas poseen apariencias parejas (tejados de pizarra con gran pendiente, etc.), pese a que los requisitos personales por fuerza han debido ser distintos. De alguna manera la esencia del diseño se ha copiado de una construcción a otra, y a esta esencia se pliegan de forma natural los diversos requisitos. Diríase aquí que existe un patrón que soluciona de forma simple y efectiva los problemas de construcción en tal zona” (Alexander, 1979).

En 1977, en el libro A Pattern Language, Alexander presenta junto a otros colegas estas teorías y el uso de la metáfora de patrón, que define de la siguiente manera:

“describe un problema que ocurre una y otra vez en nuestro entorno, y que describe la esencia de la solución a ese problema, de tal modo que se puede usar esta solución un millón de veces más, sin utilizarla dos veces de manera igual“ (Alexander et al., 1977, p. x).

La metáfora de patrón se puede resumir como un mecanismo que hace posible capturar la esencia de una solución a un problema recurrente en el diseño arquitectónico. Los patrones no son pues ni creados ni inventados, son identificados por un principio invariante que se manifiesta a través de diferentes sitios y culturas.

En ese mismo libro, los autores recopilan una colección  jerárquica de 253 patrones de diseño arquitectónico con un formato específico propuesto por Alexander, en los que se describe la planificación de ciudades y la construcción de edificios. Su método de capturar el conocimiento fue innovador y reflejaba un conocimiento práctico hasta entonces solo adquirible mediante años de experiencia. El objetivo de estos patrones era hacer accesible ese conocimiento a los profanos en la materia para que pudiesen crear sus propias estructuras, desde la selección del emplazamiento de un edificio hasta la distribución de una habitación, dotándoles para ello del vocabulario necesario (es decir, los patrones) para expresar sus ideas y diseños y así poder comunicarse con los profesionales y hacer las construcciones más “usables” y agradables a sus habitantes, mejorando su confort y calidad de vida. Además, aunque cada patrón sugería una solución a un determinado problema, éstos estaban interconectados formando lo que se conoce como lenguaje de patrones (véase la definición en la sección anterior). De esta manera, los patrones podían ser combinados para acometer el diseño de construcciones complejas y de gran tamaño (por ejemplo, diseñar una ciudad o un barrio), o para diseñar un entorno más pequeño (una habitación o un parque). Basándose en las relaciones existentes entre los patrones que formaban el lenguaje, éste fue organizado en tres diferentes planos: el plano de los patrones aplicables a la planificación de ciudades, el de patrones para la arquitectura y construcción, y el de patrones para la decoración de interiores. Los patrones de Alexander siguen todos la misma estructura:

“Por conveniencia y claridad, cada patrón tiene el mismo formato. Primero, hay una foto que muestra un ejemplo arquetípico del patrón. Segundo, después de la foto, cada patrón tiene un párrafo introductor que establece el contexto del patrón al explicar de qué manera éste ayuda a completar ciertos patrones más amplios. Luego hay tres asteriscos para indicar el comienzo del problema y un título en negrita. Este título condensa lo esencial del problema en una o dos frases. Luego del título viene el cuerpo del problema. Esta es la sección más larga. Describe los antecedentes empíricos del patrón, la evidencia de su validez, el rango de las diversas maneras en que el patrón puede manifestarse en un edificio, etc. Luego, también en negrita como el título, viene la solución ­el núcleo del patrón­ que describe el campo de las relaciones físicas y sociales que se requieren para resolver el problema planteado, en el contexto definido..." (Alexander et al., 1977, pp. 10, 11).


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