4.3. EVALUACIÓN DEL ALUMNADO CON DISCAPACIDAD MOTÓRICA.

Abordar la evaluación del acceso de un alumno con necesidades educativas especiales como consecuencia de una discapacidad motórica supone acometer una actividad transdisciplinar que debe ir más allá de los límites profesionales e institucionales. Al objeto de conocer el pronóstico y posibilidades de desarrollo es necesario conocer  en profundidad el cuadro motor y con independencia de esto, los aspectos que rodean su desplazamiento, manipulación, comunicación, sedestación, mobiliario usado, posibles deficiencias asociadas, etc. (VVAA, 2003).

Resulta imprescindible analizar y valorar la información relevante que puedan aportar, todas las instituciones y organismos que hayan venido atendiendo al alumnado a lo largo de su desarrollo. La información que pueda aportar la familia y el propio interesado resultan muy importante.

Hay que tener presente que las dificultades para el acceso aparecen, con frecuencia, fuera de la propia situación de interacción alumno-ordenador. Por eso, la referida al uso de ayudas técnicas para el desplazamiento (silla de ruedas, bastones, etc.) o sus niveles de autonomía aportarán una información valiosa para la eliminación de barreras arquitectónicas y obstáculos que pudieran presentarse en los recorridos a realizar (anchura de puertas, escaleras…). Una correcta sedestación del alumno ofrece confortabilidad y seguridad al alumno a la vez que reduce los movimientos incontrolados. La observancia de las normas básicas de ergonomía (altura de la mesa, distancia del ordenador, etc.) unidas a modificaciones que pudieran realizarse en el puesto escolar (escotaduras, atriles, estructuras para posicionamiento, etc.), facilitan la interacción con el ordenador de manera particular y el desarrollo de las tareas escolares en  general.

La manipulación es un aspecto a tener muy en cuenta. Deberán determinarse el nivel de afectación de los miembros superiores, el uso funcional y la predominancia que pueda tener de las manos. En el caso de no presentar funcionalidad en las manos resulta indispensable, a la hora de implementar ayudas técnicas, la determinación de movimientos voluntarios que pudieran presentarse con independencia de éstas (cabeza, boca, pie, etc.) puesto que estos movimientos voluntarios se convierten en la única posibilidad de manipulación.

Asimismo, deberán valorarse las capacidades cognitivas del alumno así como la de otras deficiencias asociadas que pudieran presentarse (visuales, auditivas, crisis convulsivas, etc.)
La implementación de una ayuda técnica en el ámbito educativo debe considerarse un proceso circular que habrá de observar una serie de pasos intermedios que no se diferencian, de manera sustancial, de lo que debe ser el proceso de evaluación general del alumnado.

  • Debe iniciarse con la evaluación general acerca de las posibilidades y requerimientos de acceso en función de las tareas a realizar y el entorno que debe controlarse por parte del alumnado. Esta fase del proceso debe realizarse de manera conjunta y consensuada por los profesionales de los equipos especializados, los equipos de orientación educativa, el profesorado y personal educativo que atiende al alumnado, con la familia y con el propio alumnado. Debe procurarse que la evaluación sea realizada en los contextos naturales, prestando atención no sólo a los requerimientos de interacción alumno-ordenador, si no deteniéndose también en la valoración de los aspectos relacionados con la accesibilidad general: lugar de trabajo, iluminación, mobiliario, prótesis u ortesis usadas.
  • A esta evaluación inicial debe seguir un proceso de reflexión y toma de decisiones sobre la idoneidad de la ayuda técnica que, en su caso, se hiciera necesaria.
  • Por último, abordaremos la implementación de la ayuda técnica, la adaptación del alumno a ella y la validación de ésta. Es necesario determinar un periodo de adiestramiento y acomodación del alumno a la ayuda técnica proporcionada en el que es preciso apoyo técnico y pedagógico. Esta fase nos conducirá de nuevo a la evaluación de las necesidades de acceso del alumno en cuestión.

En definitiva, las decisiones que rodean al uso de una ayuda técnica para el acceso al ordenador deben tomarse teniendo en cuenta las diferentes perspectivas profesionales y personales de los distintos especialistas que intervienen en el caso, la familia y, por supuesto, con la opinión del propio interesado. Resulta imprescindible evaluar la funcionalidad del sistema elegido teniendo en cuenta que posibilite todas las tareas que el usuario deba realizar; el nivel de adaptación necesario para manejar el sistema y la disponibilidad de estas modificaciones teniendo en cuenta que son preferibles los sistemas que necesitan menor adaptación; el grado de entrenamiento y apoyo necesarios para que los usuarios aprendan a manejar el sistema de manera autónoma o lo más autónomamente posible y, por último, el nivel de satisfacción del usuario con el sistema y las adaptaciones que han sido necesarias (Retortillo, 1995).

4.4. ¿AYUDAS TÉCNICAS O TECNOLOGÍA DE AYUDA?

Desde un punto de vista histórico, el desarrollo de la tecnología y las herramientas que sustentadas en ella se generan, han ido incrementando paulatinamente la funcionalidad y la precisión de las actividades que realizan las personas con discapacidad.

Estas herramientas se conocen genéricamente con el nombre de ayudas técnicas y pueden definirse como aquellos utensilios que pueden ser usados por las personas con el objeto de compensar una deficiencia o una discapacidad, sustituyendo una función o potenciando los restos de la misma (García Viso & Puig de la Bellacasa, 1988).

De manera más amplia, puede considerarse que las ayudas técnicas hacen referencia a todos aquellos elementos y dispositivos que han sido concebidos y fabricados con el objetivo de  conseguir que aquellas personas con algún tipo de limitación o carencia funcional superen y suplan la discapacidad derivada y les sirva de ayuda para desarrollar y mejorar su calidad de vida cotidiana y profesional, su rehabilitación, su educación y su comunicación. En definitiva, les ayuden a alcanzar un mayor nivel de independencia y autonomía.

En la actualidad, y con la aparición de las TIC, es preciso hacer una ampliación del concepto de ayuda técnica para pasar a considerar las que se conocen como tecnologías de ayuda y que se definen como: “cualquier artículo, equipo global o parcial, o cualquier sistema adquirido comercialmente o adaptado a una persona que se usa para aumentar o mejorar capacidades funcionales de individuos con discapacidades o modificar o instaurar conductas” (Alcantud & Ferrer Manchon, 1999). Esta nueva concepción de la tecnología al servicio de las personas con discapacidad pone de manifiesto dos componentes que conviene analizar someramente. Por una parte, establece el énfasis en las capacidades funcionales de las personas con alguna discapacidad y, por otra, la personalización e individualización del binomio ayuda-usuario desde la consideración de que cada aplicación supone una situación única en función de la naturaleza y el grado de discapacidad.

Es seguro que no existen dos situaciones idénticas, ni por el contexto en el que se ponen en valor, ni por las habilidades previas que presentan las personas, ni en el tipo y grado de discapacidad, ni en el objetivo final para el que se diseñan. En este sentido, las tecnologías de ayuda deben ser consideradas, desde un punto de vista global, más que un cúmulo de ayudas técnicas destinadas a compensar una disminución, adoptándose una concepción de la tecnología al servicio de las personas y posibilitan, de manera eficaz, la equiparación de oportunidades (Alcantud & Ferrer Manchon, 1999).

Las tecnologías de ayuda admiten una clasificación en función de su finalidad:

  • Sistemas de entrenamiento y aprendizaje.
  • Sistemas alternativos y aumentativos de acceso a la información del entorno.
  • Tecnologías de acceso al ordenador.
  • Sistemas alternativos y aumentativos de comunicación.
  • Tecnologías para la movilidad personal.
  • Tecnologías para la manipulación y el control del entorno.
  • Tecnologías adaptadas para el ocio y el tiempo libre

En este trabajo haremos un especial énfasis en aquellas que hacen referencia al acceso al ordenador y a los sistemas alternativos y aumentativos de comunicación que, con seguridad, son aquellas que resultan más necesarias en el ámbito educativo.

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