6. PUBLICIDAD E ICONICIDAD. PROPUESTAS PARA UNA METODOLOGÍA DE ALFABETIZACIÓN VISUAL

José Antonio Ortega Carrillo

Universidad de Granada

6.1. La alfabetización visual como premisa para el aprendizaje

La oportunidad de alfabetizar en el lenguaje visual a niños, jóvenes y adultos es una vieja reivindicación de pedagogos e investigadores del lenguaje de la imagen. El movimiento en pro de la inclusión de la alfabetidad visual en el currículo escolar se inició en la Escuela de Rochester (EE.UU) en la década de los años cincuenta. Investigadores de la talla de John L. Debes, Clarence Villiams, Colin Murray y Turbayne, con el apoyo de la prestigiosa compañía Eastman Kodak, sentaron las bases de la alfabetización visual como herramienta para la lectura crítica de la imagen.

En 1970 Dworking expresó su convencimiento de que, al igual que el lenguaje verbal y su alfabetización nos ayuda a almacenar información, nos proporciona medios para tratar mensajes y nos aporta un método para pensar y resolver problemas; la alfabetización en el lenguaje visual nos ha de permitir realizar idénticas actividades. Por ello señaló que "la alfabetización visual va más allá de la simple comprensión de la información visual ya que se propone el aprendizaje y dominio de los procesos de producción de la información visual, es decir, el desarrollo del pensamiento visual" (pág. 30).

Seis años más tarde, en 1976, Feldman volvía a insistir sobre la existencia de un lenguaje de la imagen susceptible de ser aprendido.

Ya en aquellas fechas este autor (1976: 200) subrayó el importante papel que la alfabetización visual había de jugar en la sociedad moderna "al permitir al hombre de hoy analizar críticamente los mensajes provenientes de los medios de comunicación, liberándolo de la alienación que produce el consumo pasivo de imágenes e informaciones audiovisuales".

Los planteamientos teórico-didácticos iniciales de los precursores de la alfabetización visual se vieron reforzados con el enunciado de los axiomas de J. Flory (1978: 4), según los cuales:

1. "No cabe dudar de la existencia de un lenguaje visual".

2. "Los sujetos están capacitados, y de hecho lo hacen, para pensar visualmente".

3."Los sujetos están capacitados, y de hecho lo hacen, para aprender visualmente".

4. "Los sujetos pueden y deben expresarse visualmente".

El mismo autor (1978:5) se atrevió a señalar que "si aceptamos la premisa de que existe un lenguaje visual, fácilmente podemos entender la noción de que este lenguaje puede ser usado para el pensamiento visual".

En los años ochenta Hortin (1981: 202) definió esta disciplina como "la capacidad de entender y usar imágenes, incluyendo la habilidad de pensar, aprender y expresarse en términos de imágenes".

Este marco axiomático sirve de referencia para el diseño de programas de alfabetización visual que desarrollen habilidades y destrezas perceptivas y ayuden a aprender los elementos del alfabeto visual, su articulación sintáctica, su decodificación semántica y a proponer una interpretación en el seno de una pragmática ambiental. A partir de estos principios, Hutton (1978: 22 y 72) afirmó que la alfabetización visual "necesita ser enseñada porque las destrezas visuales no son procesos desarrollados tal como permanecer de pie o andar"; el mismo autor, al opinar sobre la complejidad de las destrezas visuales y su relación con el sustrato cultural, señaló que "los sujetos de las denominadas culturas tribales primitivas pudieron ver cosas en su medio ambiente visual que, hoy, nosotros no percibimos, ya que podemos encontrar difícil o imposible extraer cualquier significado de una fotografía o película sin un entrenamiento adecuado".

 
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