|
1.7.
Autoevaluación de la docencia
Toda
campaña publicitaria termina su ciclo en la autoevaluación de la
misma en función de: los objetivos comerciales obtenidos y los objetivos
de comunicación alcanzados. Tanto, que este aspecto (también conocido
como postest) aparece inexorablemente en todos los manuales de publicidad
como la última etapa en el proceso de creación publicitaria.(9)
De
hecho, todos los mensajes publicitarios están destinados a conseguir
algún tipo de respuesta en el consumidor. Y, de una u otra forma,
el publicitario evalúa sus campañas asegurándose de que el mensaje
ha llegado (escogió bien el canal y el momento), ha sido comprendido
(aspecto cognoscitivo) y ha movido a la compra o a la acción social
(aspecto pragmático y conativo). Del mismo modo, el docente tiene
que evaluar la comunicación obtenida con sus alumnos, y no sólo
a través de los exámenes. Con diversos instrumentos (cuestionario
anónimo a los alumnos, etc.), debe ser capaz de responder a estas
preguntas que todo buen publicitario se formula sobre su campaña
(Sustitúyase "publicidad" por "docencia"):
- ¿El mensaje
de la campaña fue claro y fácilmente aprehensible para el público
al que me dirigía?
- ¿Hubo aspectos
confusos o poco claros?
- ¿Consiguió
atraer la atención del consumidor?
- ¿La campaña
fue memorable; es decir, quedó en la memoria del consumidor durante
un tiempo?
- ¿Fue aceptada
la propuesta, o la formulé de tal modo que provocó indiferencia
o rechazo?
- ¿Los canales
empleados fueron los más idóneos?
- ¿El consumidor
se identificó con el producto, servicio o idea? ¿Influyó en su
vida, en su conducta de consumo?
En respuesta a la última pregunta, podré evaluar la eficacia de
mi docencia en todo el proceso educativo de la campaña (de la asignatura
): no sólo el aspecto informativo acerca del producto (contenidos)
sino también el formativo acerca de la conducta de compra (conducta
personal, madurez intelectual) y de la imagen de marca (aprecio
por la educación recibida) que he conseguido generar en el alumno.
|