Aprender debe ser -para el alumno- una experiencia parecida a la contemplación de la publicidad: no solo adquiere noticia de productos (conocimientos), sino que descubre en los anuncios valores añadidos a dicho producto. El alumno debe adquirir un motivo de satisfacción extra a la hora de iniciar su aprendizaje en el aula.

El consumidor/ alumno se mueve por unos móviles determinados que el profesor debe conocer y actuar en consecuencia a la hora de educar. Entre ellos:

- Argumentaciones que se utilizan para hacer publicidad o motivar a los alumnos: para atraer a nuevos usuarios /alumnos, para introducir un tema nuevo, para anunciar algo rápidamente…

- Medios para llamar la atención y comunicar (tanto en publicidad como en clase): humor, testimonios, comparaciones, resolución de problemas…

- Estrategia de un anuncio trasladada a lo didáctico:

1- Atraer la atención hacia el tema,

2- Hacer conocer su contenido,

3- Fijar el interés sobre temas concretos,

4- Propiciar una toma de posición ante su aplicación,

5- Originar o excitar el deseo de desarrollar o experimentar el tema,

6- Estimular y mantener la voluntad hacia su profundización

Otras adaptaciones didácticas de la publicidad puede ser el uso de los géneros publicitarios más efectivos: Testimonial, Demostrativo, Historia, Analogía, etc. Y, sobre todo, la elaboración de una estrategia (publicitaria /didáctica): Promesa de beneficio, universo de inserción del beneficio, descripción de la oferta, prueba y testimonio, lo que se pierde si no se acepta la oferta, beneficios secundarios, razones para actuar inmediatamente.

En todo caso, está claro que lo básico es planificar la campaña (la campaña docente, mucho más que la publicitaria): Estudio del mercado, definición del público objetivo, determinación del objetivo publicitario, elaboración de la estrategia, elección de los canales, establecer presupuestos, ejecución creativa, lanzamiento de la campaña, seguimiento y valoración.

Al final, descubriremos que Publicidad y Educación sí pueden ser un matrimonio bien avenido. Y que, no obstante su aparente frivolidad, aquella puede servir de modelo para ésta en una multiplicidad de estrategias comunicativas. Sólo hace falta que nos lo creamos, que apostemos decididamente por ello, y que nos esforcemos por salir de las fórmulas conocidas para adentrarnos en otras más ignotas pero eficaces. La felicidad de este "matrimonio posible" está, más que nunca, en nuestras manos.

 

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