3.4. TECNOFOBIAS Y TECNOFILIAS EN LA EDUCACIÓN DE PERSONAS ADULTAS

Los conceptos tecnofobia y tecnofilia son empleados por Sancho (1994)para referirse al profundo convencimiento de quienes piensan que los "artilugios electrónicos de última generación" son la solución a todos los problemas pedagógicos, y al rechazo el cambio y la innovación, por considerarla "deshumanizadora", respectivamente.
Quienes confían de forma ciega en la tecnología, a la vez que tienen una adecuada formación tecnológica, y que cuentan con escuelas bien dotadas de tecnologías, y con alumnos motivados, piensan que con las prácticas docentes basadas en el uso de las TIC se puede dar solución a las necesidades educativas y los aprendizajes.

Frente a los tecnófobos, los tecnófobos acceden tímidamente al uso de tecnologías "antiguas" por la tradición de su uso en el ambiente escolar, desde el miedo, la aberración, y/o de alguna forma el rechazo irracional y persistente a todos aquellos conceptos nuevos que proporciona la tecnología.

Desde un posicionamiento sociocrítico, compartimos los planteamientos de Litwin (2002: 3) cuando afirma que "superar posiciones tecnofóbicas o tecnófilas es la condición necesaria para pensar en un proyecto educativo que mejore la calidad de la enseñanza desde propuestas en las que se logre trascender la tecnología utilizada".

Esta superación de posiciones antagónicas puede influir en la mejora de la enseñanza del idioma para inmigrantes, la educación vial para personas adultas que por una razón u otra necesitan obtener el permiso de conducir desde la educación vial impartida en los centros de educación de personas adultas, la iniciación a las TIC de las personas adultas y el desarrollo de las habilidades informáticas y telemáticas que les permita su desenvolvimiento en los entornos electrónicos (acceso a los servicios de la Administración, de la sanidad, de la e-Learning, etc.).

3.5. FORMACIÓN DEL PROFESORADO EN TIC

Fuentes (2003) pretendió indagar en el pensamiento del docente que trabaja en centros públicos de enseñanza para detectar:

a) La información que poseen en materia de TIC, el tipo de formación y el momento en el que la han adquirido.
b) Sus carencias formativas, la utilidad de la formación recibida, el conocimiento y acceso a la oferta formativa continuada y las dificultades de acceso a la misma.
c) La diversidad de oportunidades tenidas en su vida profesional para mejorar su formación, las agencias formadoras, los motores que la motivan, las oportunidades de innovación ofrecidas por el medio escolar y la valoración crítica de la formación recibida.
d) Los objetivos que se persiguen con el uso educativo de las tecnologías y las ventajas e inconvenientes que se derivan del trabajo sistemático con las mismas.
e) Las fórmulas más usuales de integración curricular de las TICs, su utilidad educativa y la frecuencia y dificultades derivadas de su uso.
f) La tendencia a elaborar materiales didácticos artesanales, sus ventajas, inconvenientes y dificultades.

Las conclusiones de este estudio desvelaron la existencia de grandes carencias de formación en cuanto al uso tecnológico y didáctico de los medios, así como la escasa utilización en el aula de las tecnologías analógicas y digitales. Tan significativos hallazgos en cuya etiología no profundiza el citado trabajo (por ser de naturaleza descriptiva) nos indujeron a plantear una nueva investigación (ahora de carácter cualitativo) con el objetivo de arrojar luz sobre las posibles causas de la antinomia existente entre la formación inicial y permanente recibida y el nivel de tecnofobia declarado por este colectivo docente.

La formación tecnológica del profesorado es fundamental para la superación de las tecnofobias y la creación de redes de redes de aprendizaje y de comunicación solidarias y cooperativas en la educción de personas adultas, y fundamentalmente de personas inmigrantes, como veremos en el punto siguiente.

 
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