Evaluación.

Todo proceso de aprendizaje requiere una evaluación. Y la evaluación debe seguir fielmente los objetivos propuestos. Lo que se evalúa es, sobre todo, si los objetivos que se propusieron al comienzo de la unidad se han conseguido o no, y en qué grado. En la evaluación, además de los objetivos relacionados con los contenidos, hay que tener en cuenta, de manera especial, los procesos. Un objetivo particularmente importante al aprender con tecnología es comprobar el nivel de dominio adquirido por cada uno de los alumnos en el manejo de los diferentes instrumentos tecnológicos. Por eso se proponen un conjunto de plantillas, en forma de rúbricas, que permiten este tipo de evaluación. Otro objetivo especial es el dominio alcanzado en la utilización de los instrumentos tecnológicos. Además, el alumno tiene que calificar el desarrollo de la actividad y, sobre todo, calificar su actitud personal y su participación dentro del grupo. Esta autoevaluación resulta fundamental (Figura 14).

Figura 14. Principio de Evaluación


La evaluación trata de comprobar si los objetivos se han comprobado y en qué grado, ofreciendo feedback suficiente para tomar nuevas decisiones en el proceso de enseñanza aprendizaje y saber cómo proceder en adelante. Una forma de evaluar los conocimientos, procesos y habilidades es la evaluación de portafolio. Se puede así pedir al alumno que haga una recopilación de todos sus procesos y productos a lo largo de su aprendizaje señalando sus avances, sus errores y sus tareas de futuro.

A continuación, se expone, a modo de ejemplo, una guía de aplicación del modelo CAITAC a un tema transversal sobre la temática de los Inventos.

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