1. Contextualización.

En este apartado se describen las justificaciones, contenidos y tareas que configuran la propuesta del aprendizaje, así como la audiencia a la que va dirigida. Es el primer punto de referencia del aprendizaje que debe ser tenido en cuenta a lo largo de todo el desarrollo de la unidad. En este contexto general se hará siempre una referencia explícita a los siguientes datos: nivel, área, tema y contenidos específicos.

2. Objetivos.

Representan la meta o metas que tienen que conseguir los estudiantes al terminar la unidad. Constituyen el segundo punto de referencia, y el más importante, de todo el aprendizaje. Los objetivos marcan el recorrido mental de los estudiantes, habitualmente repartido en torno a tres grandes ejes: cognitivo (conocimientos, habilidades y destrezas), afectivo (actitudes, sentimientos, valores), y conductual (actividades).

3. Papel del profesor.

El papel del profesor es diferente al del sistema tradicional. En este caso, la enseñanza y el profesor están centrados en el alumno. No se trata tanto de transmitir conocimientos, como ayudar a aprender, y aprender con tecnología. La relación entre ambos cambia radicalmente. El profesor baja de su estrado y los alumnos salen de sus pupitres. Los dos, mano a mano, y aprovechando las ventajas que ofrecen las tecnologías, navegan en el mar de la información con el deseo de llegar a puerto seguro. Evidentemente, el profesor sabe más que los alumnos, por su formación y experiencia de vida. El es quien va asesorar a los alumnos, pero desde una posición de mentor, más cercana al propio alumno, siendo la clave del trípode contextual: profesor-alumno-tecnología.

4. Papel del alumno.

El papel del alumno en este modelo es eminentemente activo. Son sus actividades, no las del profesor, las que van a posibilitar la construcción del conocimiento. Por otra parte, algunas de esas actividades las va a compartir asociadamente con los instrumentos tecnológicos. Dentro de esa estrecha y productiva asociación, cada uno de ellos habrá de responsabilizarse de lo que sabe hacer mejor, dejando bien claro, en todo caso, que el aprendizaje no será conducido por la tecnología sino por el propio alumno que aprende.

5. Caja de herramientas tecnológicas.

El modelo CAITAC es un modelo fundamentalmente tecnológico. Utiliza las nuevas tecnologías para lograr las metas que persigue. Y lo hace en la idea de que estudiante y tecnología se asocian para hacer juntos lo mejor que cada uno de ellos sabe hacer en la tarea común de construir el conocimiento. Por ello, cada guía enumera una serie de herramientas clasificadas de acuerdo con el nivel de necesidad para la actividad que se propone: herramientas imprescindibles y aconsejables.

6. Desarrollo de procesos y actividades en el aula.

A la hora de poner en práctica cada una de las unidades, conviene que el profesor siga los siguientes pasos si quiere que sus alumnos aprendan significativamente, es decir, que aprendan a aprender, y no se limiten a reproducir miméticamente los conocimientos. Estos pasos representan los procesos que sigue el pensamiento cuando se enfrenta a una información y desea transformarla en conocimiento. Estos pasos los tiene que suscitar, al principio, el profesor pero, poco a poco, es el alumno el que los tiene que poner en marcha de una manera espontánea si quiere conseguir, con el tiempo, el control de su propio proceso de aprendizaje. Así ayuda al alumno a aprender y, sobre todo, a aprender a aprender. Los pasos, o procesos, recomendados son los siguientes (Beltrán, 2003):

retroceder avanzar