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En cuanto solicitado por una entidad pública, este informe no puede
fallar a la preocupación institucional, que entendemos no es otra
que dotarse de ideas, conclusiones y propuestas fundadas para abordar
mejor la tarea educativa dirigida a la población española. El informe
intenta pues llegar a propuestas positivas y viables, aunque hemos
procurado mantener esa necesaria exigencia por la relevancia siempre
vigilada por el rigor. Esperamos no defraudar respecto a ambas aspiraciones.
Aunque este informe revisa la investigación previa, no es un manual,
ni debe leerse como una biblia. Revisa hechos, pero no es un Libro
Blanco. Sugiere ideas, pero no es un Libro de Estilo. Es, pensamos,
un documento abierto redactado desde el respeto por la investigación,
la sociedad, la infancia, la televisión, los educadores, los padres,
y por todos los ciudadanos. Su intención y su perfil son los de
propiciar un proceso de mayor investigación, mayor debate, y más
implicación y actuación pública y privada, dialogada y compartida.
Hemos procurado redactarlo como un texto informativo y abierto
con vistas a propiciar desde los datos científicos la comprensión
y la reflexión, ayudar a valorar hechos y procesos con una mirada
desprejuiciada y fija en el largo plazo, que ayude a la sociedad
a asumir propuestas culturales sobre sí misma, a elegir la dieta
mediática con que construye su futuro.
Nadie se sienta pues amenazado: hemos procurado centrarnos en la
comprensión de los procesos más sistemáticos y de sus efectos causales,
tratando de que ningún hecho puntual se critique o condene en cuanto
tal; confiamos con ello haber contribuido un poco a focalizar las
miradas hacia los problemas de fondo y a centrar el análisis y el
debate sobre los procesos de influencias combinadas y continuadas
y su importancia en el desarrollo final de nosotros mismos como
una cultura que se auto-construye. Todo ello desde la convicción,
en que nos ha reafirmado el informe, de la necesidad de la acción
cultural consensuada, asumiendo así, toda la comunidad social, el
papel compartido de Pigmalión.
Retomando la idea del informe como continuo y permanente que avanzábamos
al principio, la consecución de ese objetivo va necesariamente ligada
al mantenimiento de una investigación sectorial asímismo
permanente. Creemos que es urgente la puesta en marcha de un Observatorio
sobre el desarrollo infantil y la televisión. E igualmente la apertura
de un programa sectorial de investigación que permita que
los grupos españoles de calidad que trabajan sobre estos problemas
(sin exclusiones) puedan ir haciendo madurar líneas propias estables
y productivas.
Pablo del Río
Amelia Álvarez
Miguel del Río
febrero de 2004
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