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Una tendencia natural a analizar las cosas en pares y a enfrentarlas
en polos ha llevado a contraponer la televisión con el libro y la
imagen con la palabra. La cultura generada por la confluencia multimedia
y multisimbólica ha demostrado ya que los medios no se enfrentan
en batallas ganadas por uno u otro, sino que se van integrando en
estructuras representacionales nuevas más complejas. Desde las
investigaciones de Vygotski primero y luego Zaporozhets sobre la
integración de los planos representacionales visual y verbal, queda
claro que el dominio de la palabra permite al niño superar la dictadura
del plano visual de lo presente y que, para la mayoría de los niños,
se produce un funcionamiento escindido de los dos planos: las funciones
dependientes de la palabra apenas llevan imágenes, y las que obedecen
a la imagen subordinan a la palabra a una función periférica. Pero
es la integración estructural de ambos planos lo que produciría
un pensamiento poderoso y creativo.
Esta hipótesis vygotskiana, apenas elaborada, pero a la que parecen
brindar apoyo las investigaciones empíricas sobre creatividad, podría
guiar un acercamiento más activo a los medios audiovisuales y multimedia.
Con programas infantiles adecuados el niño puede desarrollar tanto
su pensamiento verbal como su pensamiento creativo (ver por ejemplo
los efectos positivos en los niños espectadores de Blues’s Clues
sobre un conjunto de capacidades: acertijos, cierre gestáltico,
matrices; Anderson et al., 2000). Volveremos sobre esta idea
en el capítulo final.
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